Cuando el tejón muerde

Cinco Tours, tres Giros,dos Vueltas, un mundial, entre otras muchas victorias adornan el palmarés de Bernard Hinault, un tipo parco en palabras con un carácter complicado por calificarlo de algún modo. Su pasión por la bicicleta se forjó en sus trayectos diarios en bicicleta a la escuela en Saint Brieuc bajo el frío y la lluvia implacables de la Bretaña Francesa. Ya casi en la adolescencia continuaba con sus viajes diarios a la escuela dando pedales, pero con una motivación más: buscar bronca y toparse con peleas por el camino. Cuando Bernard quería guerra, aparcaba la bicicleta al encontrar un mínimo motivo, soltaba unos cuantos mamporros, se volvía a subir y escapaba a toda velocidad. Se podría decir que era un auténtico matón de colegio.1D4FE3C8511E4F72035F234F71FD3D

Esta actitud también la mostró en bastantes ocasiones en su etapa como ciclista profesional. La más famosa en la París – Niza de 1984 cuando Hinault se encontraba en las filas de La Vie Claire, equipo hecho a base de talonario por Bernard Tapie (sí, el del Olympique de Marsella de principios de los 90, con el dopaje y los sobornos formando parte de sus éxitos). Se disputaba la 5ª etapa con Robert Millar defendiendo el maillot amarillo e Hinault en una escapada de 20 corredores. El francés ve crecer sus opciones en la general y se lanza en el descenso del Col de l’ Espigoulier pero sin tener la más mínima sorpresa de lo que se encontraría al final del puerto. Esta consistía en que los trabajadores del astillero de La Ciotat decidieron manifestarse para evitar el cierre y la pérdida de sus trabajos cortando la carretera por la cual transcurría la prueba, lo que era una práctica bastante recurrente en esos años para tener una mayor repercusión en la prensa. Hinault se encuentra con la muchedumbre y deliberadamente no frena, se estrella contra el gentío y, sin mediar palabra, asesta un derechazo a uno de los manifestantes con Phil Anderson (Panasonic) como testigo más próximo.

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Hinault, tras un amago de abandono, finalmente terminó la etapa y los trabajadores de La Ciotat tuvieron trabajo hasta el cierre definitivo de la factoría en 1988.

Anteriormente, en el Tour de 1978 los corredores decidieron protestar contra los tremendos madrugones que provocaban las etapas divididas en sectores además de los largos traslados y malos hoteles que se les asignaban. Todo sucedió camino de Valence d’Agen. Los ciclistas tuvieron que levantarse a las 5 de la mañana, sólo unas horas después de una dura jornada el día anterior. Así que conforme se desarrollaba la etapa decidieron ralentizar el ritmo y rodar en grupo a una velocidad media de paseo hasta unos 50 metros antes de la meta donde decidieron parar ante los continuos abucheos de los aficionados, con Hinault al frente rodeado por gente como Jean-Marie Bernadeau, Freddy Maertens o Jan Raas.

2E4DE498BA304D72CFAC344D72CDA6Una vez hecho el plantón y la foto, todos decidieron terminar caminando con la consiguiente anulación de los resultados por parte de los jueces. Una vez terminada la etapa y ya con los focos preparándose para el siguiente sector que terminaría en Toulouse, algún aficionado continuaba abucheando y reprochando a los corredores su actitud. Uno de ellos tuvo la mala suerte de cruzarse con Hinault, recibiendo su característica respuesta en forma de golpes.

Otros altercados forman parte de habladurías y del boca a boca pero también son reseñables sean ciertas o no, pero hablando de alguien como Hinault resultan creíbles. Como por ejemplo en el Tour del 82, donde tras encaminar su cuarto maillot jaune en la penúltima etapa de la carrera, un periodista le achaca que ha conseguido una victoria sin esa brillantez que otorga un triunfo en una etapa de alta montaña. La sorprendente respuesta de Hinault fue bajarse el culotte y mostrarle sus atributos mientras le decía “Solo tengo dos como tú.Hago lo que puedo”. Ya retirado y como florero de ASO en los podios del Tour, continúa mostrando sus formas de portero de discoteca con los distintos extraños que se cuelan en sus inmediaciones echándolos a empujones o como ilustra la imagen, abalanzándose sobre ellos desde lo más alto del cajón.hinault2

Todo estos hechos son reflejos de lo que vivió en la infancia. Un niño conflictivo, intimidador, buscador de peleas en la escuela que como hombre muestra su agresividad agarrado al manillar o a puñetazos cuando lo suelta. O esos viajes en bicicleta bajo la lluvia y el frío de Saint Brieuc provocadores de un Hinault que se sentía como pez en el agua en situaciones extremas, como el terrible frío de la Lieja-Bastogne-Lieja del 81 en la que terminaron solo 25 corredores, entre paredes de nieve en el Stelvio del Giro 80′, en el calor de julio, o en la París – Roubaix, la cual calificó como una “carrera de mierda”.

En definitiva, un tipo duro,

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