Calamitosa decepción

Tenía ganas de comenzar la temporada de carreras populares con buen pie y sobretodo viendo que el sol comienza a salir ya tras una larga temporada de lluvias, pero no ha sido así. Decidí no tomar parte en la Interrunning Piñeiro – Concello de Porriño del segundo día de marzo. Las causas de esta baja se deben a una segunda mitad de febrero calamitosa sufriendo catarros y problemas estomacales que no querían irse y dejarme volar solo.

Mi objetivo simplemente era terminar las dos vueltas al nuevo circuito de 5 km en un tiempo bastante discreto, incluso diría que el gran objetivo era completar los 10 km. Pero la preparación hasta estas dos semanas entre tos, jarabes, y mucho reposo, no había sido de lo más óptima. Apenas había realizado test de rodaje, contados con los dedos de una mano, más allá de los 10 km, y mantener un ritmo por debajo de los 4:40 el km se convertían en una ardua tarea por la sensación de ahogamiento en las inevitables cuestas afrontadas en cada salida nocturna. Noche a la que me acostumbro demasiado bien en los inviernos, incluso a horas intempestivas y poco usuales para correr, como a medianoche. Es sencillo, relajo la vista, únicamente me acompañan el sonido de la respiración y el golpeo de la pisada contra el asfalto. Solo me centro en avanzar con cada zancada. La contra es que en estas pruebas celebradas por la mañana se paga el correr en un horario tan diferente.

Más allá de entrenamientos, ritmos y objetivos, está el no poder coincidir con buenos amigos y tener la oportunidad de hacer buenas migas con corredores y corredoras. Cada vez ellas son más siendo esta una muy grata noticia. En definitva, qué rabia el no poder comentar las batallitas de la Interrunning Piñeiro – Concello de Porriño  2014.

Mis queridas zapatillas se quedan en casa. Seguimos trotando para la próxima.

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